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07/11/2016

Rousseff: "Van a seguir ocurriendo" intentos de golpe de Estado en América Latina

En entrevista exclusiva, la destituida presidenta de Brasil Dilma Rousseff denunció la existencia de un estado de excepción en la región para apartar del gobierno a presidentes populares. 
Fabián Werner / Sudestada / @fwernerv

Después de cerrar el acto convocado por el PIT-CNT en la plaza Libertad de Montevideo, “Por la democracia y contra el neoliberalismo”, la destituida presidenta de Brasil Dilma Rousseff dedicó unos minutos para atender a la prensa uruguaya.

Su visita a Uruguay, por poco más de 36 horas, se inició con una polémica por su ingreso por tierra el jueves por la tarde en la frontera a la altura de la ciudad de Río Branco y continuó durante todo el viernes debido a su carga agenda que la llevó a visitar también la sede del PIT-CNT, la del Frente Amplio y la Intendencia de Montevideo, donde fue declarada Visitante Ilustre.

Lejos del perfil de mujer “dura” que los medios de comunicación ayudaron a construir, y que ella denuncia como parte de una “deconstrucción” de su imagen, a los pocos minutos de comenzar la charla Rousseff se muestra como una mujer afable, comprometida con la denuncia del golpe de Estado parlamentario que la apartó de la presidencia.

En entrevista con Radio Uruguay y Sudestada, Rousseff no duda en señalar que lo que ocurrió en Brasil forma parte de un “estado de excepción” que existe en América Latina para apartar del gobierno a presidentes populares, y pone como ejemplo de eso lo que ocurrió con Fernando Lugo en Paraguay (2012) y con Manuel Zelaya en Honduras (2009).

“Tanto en Brasil, como en Paraguay, como en Honduras, y hay otros intentos en América Latina que ya ocurrieron y que van a seguir ocurriendo”, advirtió la destituida presidenta brasileña.

Durante la entrevista que mantuvo con Radio Uruguay y Sudestada, Rousseff destacó además el rol que juega Uruguay en la conflictiva actualidad regional, denunció los detalles del proceso que terminó con su destitución y cuestionó el papel de los medios de comunicación en la trasmisión de estereotipos machistas para instalar la idea de que las mujeres no pueden ocupar cargos de gobierno.

- Hace unos minutos usted habló en un acto convocado por el PIT–CNT por la democracia y contra el neoliberalismo. ¿Por qué usted eligió Uruguay para su primera salida al exterior después de su destitución y por qué decidió participar de este acto en Montevideo?
- Elegí Uruguay porque creo que para Brasil y para afirmar uno de los principios más importantes de mi gobierno, Uruguay era fundamental. ¿Cuál es ese principio? Que nosotros tenemos que construir las relaciones con nuestros vecinos, que la importancia del Mercosur no puede ser discutida, y que nuestro futuro depende de nuestra capacidad no sólo económica de construir una cooperación, también de la capacidad que tengamos de construir relaciones comunitarias y cooperativas. Y Uruguay tiene un papel muy importante, principalmente en este momento en el que yo creo que la democracia está en riesgo en América Latina.
El hecho de que Uruguay siempre haya tenido una posición de vanguardia en varias áreas, tanto en el área política como en la cultural, ahora creo que un papel muy importante recae sobre el gobierno y los líderes uruguayos, como nuestro querido Pepe Mujica.

- ¿Por qué considera tan importante el papel de Uruguay?
- Porque creo que nosotros todos, el mundo entero, no sólo Brasil o América Latina, pasa por un proceso en el que las personas se sienten inseguras, amenazadas y con una crisis de identificación y reconocimiento de sus condiciones de vida. Se sienten amenazadas por el desempleo, por la falta de perspectivas, hasta en los países desarrollados. Lo que creo es que la experiencia local de ustedes es muy rica. Y esa puede ser una gran contribución de Uruguay para el mundo.
Aquellos que miran y sólo ven la cooperación económica –que es muy importante, y yo creo que nos debemos una gran cooperación para ello- no tienen en cuenta el efecto que va a ser necesario en esta nueva etapa que el mundo atraviesa de experiencias comunitarias, locales, de cooperación. Y es gracioso porque yo estaba discutiendo el otro día que ustedes tienen toda la estructura de internet contribuyendo para que se comparta.
Muchas veces esta forma de compartir tiene una cierta salvajada, pero es inequívoco que incentiva el compartir, desde archivos hasta servicios como el caso de Uber, como los alquileres, como Netflix. Ahora, nosotros tenemos que pensar que compartir sea menos salvaje para las personas. Creo que aquí ustedes tienen un espacio muy importante para esa experiencia.
Una vez leí un artículo de Pepe que decía que lo local era un espacio privilegiado para hacer intentos revolucionarios, modernos y creo que ustedes pueden tener una contribución importante para el mundo.

- Usted mencionó recién que la democracia está amenazada en la región. ¿Quiénes amenazan la democracia?
- Creo que son las fuerzas de siempre. En América Latina, siempre que las élites no estaban de acuerdo con los gobiernos populares en el pasado ellas simplemente los quitaban. Ocurrió con las dictaduras militares, siendo el estamento militar utilizado para hacer este tipo de apartamiento. Hoy creo que son varias medidas de excepción, hay un estado de excepción en América Latina conviviendo con un sistema jurídico político.
Ese estado de excepción se caracteriza por algunos hechos. El primer gran hecho que radicaliza la excepción es el impeachment (juicio político al presidente). Tanto en Brasil, como en Paraguay, como en Honduras, y hay otros intentos en América Latina que ya ocurrieron y que van a seguir ocurriendo. Ese es un proceso de radicalización de esas medidas de excepción, principalmente en el caso del impeachment en regímenes presidencialistas, en que usted no puede apartar al presidente sin crimen de responsabilidad.

- ¿Eso fue lo que ocurrió en Brasil?
- Fue lo que pasó en Brasil, porque usted puede apartar un primer ministro en un parlamentarismo. Usted puede apartar porque el parlamento puede alegar en relación al primer ministro que existe desconfianza, y el primer ministro puede caer. Y a su vez el primer ministro puede alegar en relación al parlamento que debe reconvocar una elección general y reelegir el parlamento. Eso es propio de un régimen parlamentarista.
¿Qué sucede en un presidencialismo? No existe esa relación entre el Ejecutivo y el Legislativo. El legislativo para apartar un presidente necesita de un crimen grave, que es el crimen de responsabilidad. ¿De qué me acusaron a mí? Me acusaron de tres decretos y de un plan de subsidio a la agricultura brasileña, que yo había hecho una operación de crédito que está prohibido porque el gobierno no puede tomar un préstamo de sus bancos, lo cual es justo.
¿Cuál es el problema? Ese plan, llamado Safra, existe desde 1992, está previsto en la ley y allí dice cómo debe hacerse. Yo no participo en ningún momento, no firmo, no interfiero en ese programa. Entonces no podía ser responsabilizada por eso, está muy claro en la ley.

- Y eso fue atribuido a su gobierno como argumento para impulsar…
- Ese fue uno de los argumentos. Después el otro son tres decretos legislativos de suplantación de presupuesto. Sucede que todos los gobiernos que me antecedieron hicieron decretos igualitos, iguales. Y no fue crimen en esa época y no lo es en mi época. Después de eso ellos (se refiere al parlamento) cambiaron su interpretación y a partir de allí se convirtió en crimen, pero antes no era.
Para que usted tenga una idea, uno de los gobiernos que me antecedió dictó 101 decretos iguales, yo dicté tres. Uno de los motivos por los cuales yo creo que ellos hicieron aquella votación extraña (posterior a su destitución, en la que la exculparon de la acusación de haber cometido crímenes políticos) fue ese. Ellos primero me quitaron del cargo de presidente, y segundo dijeron que no había crimen político. Es todo absolutamente inconsistente, y son medidas de excepción.
Pero no queda sólo en eso. Yo te doy una más. El promotor (fiscal) que denunció al presidente Lula, dice que él no tenía pruebas pero tenía convicciones. Salió en todos los diarios, no soy yo que lo digo.
Tercera característica, el Tribunal Regional Federal de la Cuarta Región analizando con abogados y analizando el pinchazo que me hicieron a mí… (se refiere a la intervención de una comunicación telefónica que tuvo con Lula) ¡Yo no puedo tener un pinchazo, soy presidente! El Tribunal dijo lo siguiente, que no iría a tomar ninguna medida contraria al juez que lo autorizó porque la “Lava jato” (investigación de la corrupción en Petrobras) era un caso excepcional, y por eso tenía que estar exepcionalmente tratado en relación a las normas. O sea, la ley y la Constitución. Ese tipo de excepcionalismo comienza a ocurrir en Brasil.

- O sea que el Poder Judicial en Brasil también participa de esta amenaza a la democracia.
- También.

- ¿Y en un proceso como el que usted describe por qué la población o los movimientos sociales no salieron a defender a un gobierno democrático?
- Porque estamos en un momento de Brasil de gran crisis económica, con desempleo, con pérdidas. ¿Cómo es que eso ocurre? El golpe en Brasil no fue hecho en el día que sucedió, es un proceso. ¿Cómo se dio el golpe? En mi segundo mandato yo fui electa con 54,5 millones de votos. Tres días después de la elección el partido PSDB (Partido de la Social Democracia Brasileña) entra en la Justicia pidiendo recuento de votos. Inmediatamente, tres o cuatro días después, pide que haya una auditoría en la urna electrónica. Las dos cosas suceden y no pasa nada.
En febrero… Yo soy electa en noviembre (de 2014), y en febrero es elegido presidente de la Cámara Eduardo Cunha, que hoy está preso. Eduardo Cunha mantiene una relación inicialmente ambigua con la oposición. Esa relación hace evidente desde el principio que tiene por base una visión ultra liberal en economía y ultra conservadora en derechos individuales y políticos.
Inmediatamente él avisa que no va a dejar pasar la ley de medios y comienza un proceso bastante articulado que consiste en proponer leyes que en lugar de reducir los costos fiscales, que era fundamental que el país tuviera una reducción, él los aumentaba. Él propone una serie de proyectos legislativos para aumentar gastos.
Nosotros estábamos pasando por cuatro procesos: caída del precio del petróleo y del precio de la energía; fin de la política de expansión americana y el dólar dando picos de valorización (el real pasa de 2 a 4 reales); desaceleración de la economía china; y la sequía más fuerte en Brasil en los últimos 80 años, alcanzado hasta el sudeste, amenazando con dejar sin agua a San Pablo, pero quiero dejar claro que esa cuestión era problema del gobierno estadual.
La valorización del cambio produjo un aumento de la inflación, y dio una disparada. Usted suma eso a la crisis política y ellos empiezan a hablar de que van a hacer un impeachment. Comienzan a hablar de eso en marzo (de 2015). Ellos entran con cinco procesos de impeachment por otra razón, hasta que un día el ex presidente de la Cámara (Cunha) les dice que ninguna de esas razones cabe porque refiere al gobierno anterior, y tienen que buscar una razón para este gobierno y el gobierno ni siquiera había comenzado.
Entonces ellos crean un ambiente de inestabilidad. El ambiente fue creado durante todo mi mandato hasta que cuando llega 2016 la Cámara legislativa no funciona mientras yo estoy en la presidencia. No tiene una comisión funcionando. Entonces no se aprueba nada.
Esa crisis es fruto también de una evaluación que ellos hicieron. Ellos creían que si me apartaban inmediatamente las cosas irían a volver para el lugar y que la economía iría a desarrollarse. No veían que había problemas reales que debían ser enfrentados y eran contrarios – en un cuadro de caída brutal de la recaudación en Brasil- de la creación de impuestos. ¿De cuáles impuestos? De los impuestos progresivos.

- Usted habló de que la quitaron del gobierno para detener las investigaciones de corrupción...
- Bueno, eso está suficientemente discutido y probado en Brasil por lo siguiente, un ex senador llamado Sergio Machado grabó a tres senadores: un ex presidente (José Sarney), el presidente del Senado (Renán Calheiros) y un senador llamado Romero Jucá, que vino a ser ministro de Planeamiento del gobierno Temer. El senador Jucá, que es el líder del gobierno hoy y es una figura central en la articulación del golpe y del gobierno dijo lo siguiente: “no hay dudas que nosotros tenemos que apartarla (del gobierno). Si no la apartamos, no se podrá contener la (investigación) Lava Jato. Contener la Lava Jato es fundamental para detener la sangría y para que no llegue hasta nosotros”.
No soy yo la que dice eso, salió en todos los diarios. Fue ampliamente divulgado, nadie duda que eso ocurrió. Ahora es interesante que usted perciba que en marzo de 2015 el presidente de la Cámara (Cunha) fue acusado por la Procuraduría General de la República de tener cuentas en Suiza. Ellos dicen que tiene más de 200 millones en Suiza, dicen que compró más de 200 diputados, que es su base (en la cámara). Pero él no fue preso mientras... Hasta él pensaba que si él hacía el impeachment podía escapar. Él hizo el impeachment y sólo unos cuantos meses después fue preso, creo que dos meses después.

- ¿Cree que el hecho de ser mujer favoreció o tuvo algo que ver con el hecho de haber sido apartada de la presidencia?

- Tiene, porque en ese proceso de golpe hay algunos componentes que son importantes. Uno tiene que ver con los medios de comunicación. En Brasil hay cuatro o cinco familias que controlan todos los medios, todos. Y uno de los elementos de combate político en Brasil es la deconstrucción de la imagen.
Con Lula, ellos le atribuyen que es corrupto. Y crean la versión del apartamento (un “triplex” en la ciudad paulista de Guarujá, que la Justicia investiga para saber si es propiedad del ex presidente) y el procurador dice: “yo no preciso pruebas, tengo la convicción”.
Conmigo el proceso comenzó a lo largo de 2015 y movilizaba también a sectores de derecha, como el grupo “Brasil livre, vem pra rua”, que tiene componentes bastante fascistas. Uno de ellos estaba haciendo una marcha a favor de (Donald) Trump en la avenida Paulista (en la ciudad de Sao Paulo) hace una o dos semanas atrás.
¿Cómo se hizo esa deconstrucción de mi imagen? Usando estereotipos machistas. Por ejemplo, yo no soy una mujer firme, soy una mujer dura, sin corazón. Un hombre no es duro, es firme, tiene posiciones, tiene carácter. Incluso ellos decían que yo era una mujer dura rodeada de hombres suaves. Había un estereotipo trasmitido a la sociedad muy fuerte.
La segunda afirmación era que yo era frágil. Es contradictorio. Llegaron a decir que yo tomaba remedios, calmantes, porque yo estaba muy deprimida a lo largo del proceso. Nunca acertaban. La deconstrucción es una cosa interesantísima, muy fea de sufrir, pero es interesante de analizar porque es un proceso que tiene que ver con la misoginia, y con la visión estereotipada de la mujer. Y con el hecho de que la mujer no puede… Trabajan de manera subrepticia que la mujer no puede ejercer cargos de gobierno.
Yo creo que ese es un componente fuerte de la deconstrucción de mi imagen.
Al mismo tiempo, es contradictorio porque la mayor resistencia al golpe vino de las mujeres. Quienes salieron a las calles, quienes pelearon, quienes construyeron el “Fora Temer” y “Nao vai ter golpe, vai ter luta” fueron mujeres, en todas las partes de Brasil. Entonces está ese aspecto de la mujer movilizándose contra el golpe que yo encuentro muy importante. Creo que la mujer y los jóvenes fueron los que se movilizaron, sobre todo.
No tenían correlación de fuerzas para evitarlo pero si hubo correlación de fuerzas para denunciar el golpe, llevarlo a todas las instancias.